• Es una actividad sana y gratificante que nos proporcionará alimentos sanos y ricos.
  • Podemos saber exactamente qué es lo que estamos consumiendo y así cuidamos nuestra salud (evitamos agroquímicos y transgénicos).
  • Comemos productos frescos recién cosechados, que tienen un sabor inmejorable.
  • Podemos producir mucho alimento en poco espacio.
  • Conservación de especies: Podemos cultivar productos que no son comunes en el mercado (alguna especie que nos guste para la cocina) y así ayudamos a que siga existiendo una gran diversidad.
  • Aprendemos de dónde vienen nuestros alimentos.
  • Puede ser una oportunidad de reencuentro con la naturaleza, aun viviendo en la ciudad.
  • Se puede volver una actividad terapéutica y relajante.
  • Nos volveremos de nuevo productores y no únicamente consumidores.
  • Consumiremos alimentos plenamente locales, reduciendo así nuestra huella ecológica al tener una alimentación más sostenible.
  • Es una oportunidad para embellecer espacios urbanos.